Higor olvidó como volver caminando por primera vez un largo sendero que no pensó seguir nunca porque la luz del sol le impedía ver, por ende no lograba ver el final; pero un día encontró un pajarillo que silbaba tan alto que no pudo ignorar y escuchando su canto decidió seguir el tono, comenzando el camino que no pensó avanzar nunca, y se perdió.
En un momento Higor se levantó una mañana, como todas, pero esa vez fue diferente, algo llamó tanto su atención que por primera vez pensó que algo distinto pasaría ese día. Su vida, como todos sabemos, siempre ha sido de aventuras y siempre perseguido por la estación que no para de llorar.
Un cantico tímido, pero fuerte, llamó su atención. Era un sonido especial, algo silencioso pero llamativo a la vez, de esos que sólo ciertos oídos pueden sentir pues se mimetiza en la bulla del día pero sobresale de las canciones comunes de los de su especie. Un canto de nostalgia que se acompaña a la esperanza de ir más allá de lo vivido, como aquellas experiencias que tras un golpe dejan esa enseñanza subliminal que sólo el tiempo puede entregar. Era un sonido angelical, pero seguro.
Higor abandonó esa mañana sus actividades, todos los que lo esperaban para partir tuvieron que ir sin él sin entender qué era lo que había sucedido. Él sólo pensaba en encontrar al autor de aquel sonido, y así comenzó su propia aventura. El calor de aquella tarde era más fuerte de lo común, sin embargo, su curiosidad fue tan grande que nada más sentía el ritmo y se dejó guiar. Avanzó por los prados conocidos, una tranquilidad abrumadora le hacía pedir ser cada vez más rápido, hasta que sin quererlo, entró en el sendero que siempre trató de evadir.
El sol se tomaba el camino como suyo y dejaba caer cada rayo sobre sus piedras, pero a Higor no le importó, bajo la mirada para ver dónde pisaba sin dejar de escuchar el canto. Cada tono del sonido sentía que le llegaba al alma, creando en su interior cosas que jamás creyó que sentiría, al menos no después de lo que provocó la llegada de la estación. Recordó tantas cosas que en algún momento vio olvidadas que su corazón se estremeció exigiendo encontrar al responsable de aquella experiencia. Caminó y caminó, horas y horas, nada lo distraía y tampoco nada lo impedía, al menos para él. ¡Se imaginó tantas formas en que se podía convertir ese misterioso autor tan profundo y ligero a la vez!.
En un momento, levantó la cabeza, ¡el canto se detuvo y él estaba cerca! corrió y corrió, quería conocer al responsable, pedirle la canción de nuevo y preguntarle cómo pudo crear tanta belleza, quería saber muchas cosas, y quien sabe, a lo mejor entender muchas cosas. De repente, se detuvo entre los árboles, ¡de uno de ellos venía el cantico!. Difícil subir al árbol, pensó, y comenzó a llamarlo hasta que en un momento el canto se detuvo, las hojas de un árbol sonaron y bajó de él un pajarito. Higor no sabía que hacer ¿cómo averiguaría todo lo que quería saber?... El pajarito lo miró mientras iba de rama en rama acompañado de uno pequeños de su misma especie hasta que por fin desaparecieron entre las ramitas de un nido que detuvo el sonido que tanta curiosidad había despertado en Higor.
El pobre se sentía frustrado, por un momento sintió que la estación lloraba aún más fuerte que antes al punto que de ella se sentían unos gritos de tristeza. Se sentó un momento y cuando se convenció de que al menos había encontrado al autor, se puso de pie y decidió volver a su casa donde seguramente lo estarían esperando aquellos que esa mañana partieron sin él para contarle lo que habían hecho. Miró a su alrededor sin conocer donde estaba, caminó un poco y se dio cuenta que el sendero esta recorrido completo, llegó a su fin sin darse cuenta; eso lo alegró un momento hasta que al tratar de regresar recordó que en ningún momento miró el camino, por ende no lo conocía y se asustó. Caminaba por distintos lugares y todos lo llevaban al mismo lado, trato de volver a casa de muchas formas, pero ninguna le resultó. La noche caía y su camino se oscurecía más y más, cansado, apenado y asustado se recostó en las faltas de un árbol y sin quererlo se durmió.
Higor se había perdido....¿cuándo volverá a casa?, ¿podrá alguien ayudarlo?...
Para los locos que encuentran en la imaginación palabras de cordura...
18 agosto 2010
30 mayo 2010
Campo
Llegar en el bus una noche de invierno, sentir el frío que traspasa la ropa, y llega al cuerpo, lo sientes en la piel y en los huesos, ese frío que te quema, que ten congela. Ese frío que se da por completo a su estación, lo entrega todo con la intención de encender en cada uno la llama interior....
El viento te golpea la cara y sigue su camino, camino que arrastra las hojas cansadas de los sabios árboles que siguen en pies tras años de experiencia. el viento habla al cielo y sólo se escucha el eco de su voz inmensa y potente, siguiéndote en cada paso. Las ramas cantan su tonada de estación, felices de entrar en la época que más tarde dejará vida, pero que por el momento se dejan llevar por el aire, bailan al son de él confiando en su camino, sólo se dejan sentir.
Las nubes bajan a conversar con la tierra dejando todo de color gris, pero que permite distinguir entre el verde del pasto y el azul profundo del cielo, se adueña de nosotros al punto que sale con nuestra voz, se toma nuestro cuerpo presentándose en nuestras palabras, nuestros pensamientos, queriendo ser parte de nuestra vida, nuestros momentos.
Es ese olor a invierno que sopla y nos susurra al oído que ya llegó, que es único y que viene para unir a la gente con abrazos y acurrucos. Un olor que lo hace especial y distinto a los demás lugares, porque se deja sentir, porque penetra en el cuerpo formando parte de la respiración cobijándose en el interior de nosotros para enseñarnos que el frío es para unir y disfrutar de cada momento, nos motiva a estar con las personas queridas para vivir las más lindas experiencias, las risas más sinceras y dar abrazos de esos que se siente el corazón del otro, llenando de calor la situación.
El invierno en el campo es sinónimo de unión y protección, salir en este tiempo es para disfrutar con aquellos que queremos, no por compromiso, sino por amor.
El viento te golpea la cara y sigue su camino, camino que arrastra las hojas cansadas de los sabios árboles que siguen en pies tras años de experiencia. el viento habla al cielo y sólo se escucha el eco de su voz inmensa y potente, siguiéndote en cada paso. Las ramas cantan su tonada de estación, felices de entrar en la época que más tarde dejará vida, pero que por el momento se dejan llevar por el aire, bailan al son de él confiando en su camino, sólo se dejan sentir.
Las nubes bajan a conversar con la tierra dejando todo de color gris, pero que permite distinguir entre el verde del pasto y el azul profundo del cielo, se adueña de nosotros al punto que sale con nuestra voz, se toma nuestro cuerpo presentándose en nuestras palabras, nuestros pensamientos, queriendo ser parte de nuestra vida, nuestros momentos.
Es ese olor a invierno que sopla y nos susurra al oído que ya llegó, que es único y que viene para unir a la gente con abrazos y acurrucos. Un olor que lo hace especial y distinto a los demás lugares, porque se deja sentir, porque penetra en el cuerpo formando parte de la respiración cobijándose en el interior de nosotros para enseñarnos que el frío es para unir y disfrutar de cada momento, nos motiva a estar con las personas queridas para vivir las más lindas experiencias, las risas más sinceras y dar abrazos de esos que se siente el corazón del otro, llenando de calor la situación.
El invierno en el campo es sinónimo de unión y protección, salir en este tiempo es para disfrutar con aquellos que queremos, no por compromiso, sino por amor.
10 abril 2010
Conversación con un extraño
a. ¿Quién eres?
b. Eso da lo mismo...
a. ¿Por qué yo?
b. Porque no me conoces
a. ¿Qué puedo hacer?
b. Escucharme
a. ¿Y tu familia?
b. A ellos los escucho
a. ¿Tus amigos?
b. No, no los molesto, a ellos también los escucho
a. ¿Qué tengo que escuchar?
b. ¿Te molesta hacerlo?
a. Para nada, por eso te pregunto qué es lo que quieres decir...
b. No sé como empezar...
a. Por lo más sencillo
b. Todo se vuelve inmenso cuando vemos que toca cosas ajenas a si mismo, que los envuelve y los transforma para protegerse.....los recuerdos siempre hacen eso
a. ¿Los recuerdos?
b. Los recuerdos, las experiencias, las situaciones, las mismas personas cercanas, todo lo que hacen es mezclar y encerrar....
a. ¿Cómo los encierra?
b. Los cubre con metal para que ni una bala los destruya...el problema es que por dentro dejan la esencia, eso que se desarma con el viento...
a. ¿Y qué pasa con eso?
b. Se ahoga, se siente preso de algo que acepta, algo que no quiere tener, pero también se hace dependiente de él, vive de acuerdo a sus normas, y no a las propias, lo odia, pero lo justifica, lo maldice, pero lo llama para que siempre esté presente...
a. ¿Por qué?
b. Porque le ha dado la fuerza para sacarlo adelante en otras cosas y lo ha convencido de que con él estará bien y seguro...¿Por qué aunque un niño sufra de golpes, se apega a quien lo golpea?
a. Porque para bien o para mal lo protege y prefiere soportar los golpes de él que de otras personas...
b. Entonces....¿todo tiene que seguir igual?
a. No, pero el niño no tiene las herramientas para salir de eso....
b. ¿Me entendiste?
a. Creo que si....
b. ¿Qué puedes decirme?
a. Eres aun más buena persona de lo que crees, pero no quieres que todos se den cuenta...
b. Puede ser...
a. Sólo una pregunta....¿Tiene que ser así?
b. Las cosas son, no siempre como se ven, pero pocos saben cómo realmente son. Generalmente, los más cercanos no notan más que lo que se ve por fuera....
Gracias por escucharme....
b. Eso da lo mismo...
a. ¿Por qué yo?
b. Porque no me conoces
a. ¿Qué puedo hacer?
b. Escucharme
a. ¿Y tu familia?
b. A ellos los escucho
a. ¿Tus amigos?
b. No, no los molesto, a ellos también los escucho
a. ¿Qué tengo que escuchar?
b. ¿Te molesta hacerlo?
a. Para nada, por eso te pregunto qué es lo que quieres decir...
b. No sé como empezar...
a. Por lo más sencillo
b. Todo se vuelve inmenso cuando vemos que toca cosas ajenas a si mismo, que los envuelve y los transforma para protegerse.....los recuerdos siempre hacen eso
a. ¿Los recuerdos?
b. Los recuerdos, las experiencias, las situaciones, las mismas personas cercanas, todo lo que hacen es mezclar y encerrar....
a. ¿Cómo los encierra?
b. Los cubre con metal para que ni una bala los destruya...el problema es que por dentro dejan la esencia, eso que se desarma con el viento...
a. ¿Y qué pasa con eso?
b. Se ahoga, se siente preso de algo que acepta, algo que no quiere tener, pero también se hace dependiente de él, vive de acuerdo a sus normas, y no a las propias, lo odia, pero lo justifica, lo maldice, pero lo llama para que siempre esté presente...
a. ¿Por qué?
b. Porque le ha dado la fuerza para sacarlo adelante en otras cosas y lo ha convencido de que con él estará bien y seguro...¿Por qué aunque un niño sufra de golpes, se apega a quien lo golpea?
a. Porque para bien o para mal lo protege y prefiere soportar los golpes de él que de otras personas...
b. Entonces....¿todo tiene que seguir igual?
a. No, pero el niño no tiene las herramientas para salir de eso....
b. ¿Me entendiste?
a. Creo que si....
b. ¿Qué puedes decirme?
a. Eres aun más buena persona de lo que crees, pero no quieres que todos se den cuenta...
b. Puede ser...
a. Sólo una pregunta....¿Tiene que ser así?
b. Las cosas son, no siempre como se ven, pero pocos saben cómo realmente son. Generalmente, los más cercanos no notan más que lo que se ve por fuera....
Gracias por escucharme....
22 febrero 2010
camino de piedras

¿Cómo poder explicarlo?...
De repente suena tan fácil de decir que nombrarlo parece absurdo para quien de verdad tiene las cosas claras, y, a la vez, es algo sin sentido para quien no entiende la finalidad de la frase.
En la vida por cada etapa que vamos cruzando, nos encontramos con un sin fin de emociones, de las cuales, al menos la mitad van acompañadas de tristeza y algo de llanto, decepciones, que nos hacen sentir un cansancio al punto de pensar que no vale la pena seguir adelante. ¿A quién no le ha pasado?....
Pues, pensemos ahora cómo sería todo si nada nos costara, si todo fuera en el momento y que el más mínimo deseo se convirtiera en realidad con tan sólo pensarlo. ¿Entretenido?...mmm....ok, veamoslo así: ¿De qué nos podríamos sentir orgullosos si todo lo que tenemos no requiere ni el más mínimo esfuerzo?.
Las cosas cuestan, y a veces más de lo que creemos, o de repente creemos tener las cosas claras, mas, al primer cambio de planes nos vemos confusos y alejados de nuestros sueños, creyendo que ya no tiene sentido lo que queríamos, preguntándonos mil veces esa típica pregunta que nos termina cegando: ¿por qué?.....pregunta que por cierto no sirve de mucho, ya que cuando las cosas están hechas, no nos sirve saber el por qué, sino que el para qué. Todo situación tiene su enseñanza, de todo ganamos algo y a la vez perdemos otra cosa.
El punto aquí es tener siempre claro lo que queremos, tener un sueño, o muchos sueños no es malo, todo lo contrario, es lo que nos da la fuerza para levantarnos cada mañana, para soportar penas y es gracia a nuestros sueños que podemos levantarnos cuando creemos que no podemos seguir adelante.
Proponerse una meta es un compromiso que adquirimos con nosotros mismos para llegar a ser lo que siempre hemos deseado, da lo mismo que es lo que piensan los demás, porque lo que vale es lo que queremos nosotros para nosotros.
Perder los sueños, los planes, las metas, provoca que perdamos el sentido de la vida que no hace más que ponernos a prueba constantemente para que aprendamos a confiar en nosotros mismos; si no existe esa confianza, nunca llegaremos al punto que queremos.
La vida es entretenida en la manera que luchamos por lo que deseamos, pero una lucha limpia y con nosotros mismos para no caer en vanalidades que sólo lograrán alejarnos de nuestra meta.
En la medida que tengamos claro las intenciones de nuestros actos y el camino que queremos seguir, pase lo que pase sabremos levantarnos y seguir adelante.
Nadie nace siendo fuerte, eso es algo que se logra aprendiendo a llorar, a perder y a ganar, y siempre siendo honesto y sin querer hacer daño a los demás; en la medida que vamos aprendiendo de los errores, nos hacemos más fuerte, y sobre todo si hacemos de los sueños, el futuro que deseamos.....
El orgullo de saber que vamos cerrando cada etapa gracias a nosotros mismos porque fuimos capaces de levantarnos y seguir caminando, es lo que nos llena de felicidad y nos permite entrar a gusto a la siguiente etapa, con la fuerza suficiente para seguir avanzando.
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